Sábado, 08 Diciembre 2018 14:01

La Inmaculada concepción de María

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La Inmaculada concepción de María

El dogma de la inmaculada concepción de María fue declarado por el Papa Pio IX
el 8 de diciembre de 1854, en la bula Ineffabilis Deus.
¿Pero de qué trata este dogma?

Para sorpresa de muchos no es precisamente de la concepción de Jesús en María, sino de la concepción especialísima de María, es decir, que María tuvo ciertamente Padre y Madre que por tradición se les conoce como San Joaquín y Santa Ana. Precisamente en el Evangelio de Lucas 1, 28 encontramos una palabra única, que no se encuentra en ningún lugar de la Sagrada Escritura y es “Κεχαριτωμένη” (kecharitomene) esto quiere decir “llena de gracia”. A esto se refiere el dogma, María fue preservada del pecado original, desde su concepción, el catecismo de la Iglesia Católica nos dice: “...Él la ha "elegido en Él antes de la creación del mundo para ser santa e inmaculada en su presencia, en el amor" (cf. Ef 1, 4) ... Los Padres de la tradición oriental llaman a la Madre de Dios "la Toda Santa" (Panaghia), la celebran "como inmune de toda mancha de pecado y como plasmada y hecha una nueva criatura por el Espíritu Santo" (LG 56). Por la gracia de Dios, María ha permanecido pura de todo pecado personal a lo largo de toda su vida”. (CEC, 492-493)
María además de estar exenta del pecado original también estaba exenta del pecado personal por su redención única y especial, esto para que cumpliera la misión de ser Madre del Redentor, así la inmaculada concepción de María es obra de la Trinidad Santa, así nos los explica Juan Eudes: “El amor del Hijo de Dios a su dignísima Madre, no sólo la preservó del pecado original, sino que la colmó, desde su concepción, de gracia tan eminente, que según muchos teólogos, sobrepasó la gracia del primero de los serafines y la del mayor de los santos. Entre todos los hijos de Adán, sólo ella disfruta de este privilegio. También es la única privilegiada desde el primer momento de su vida, con la luz de la razón y de la fe, por la cual comenzó a conocer desde entonces a Dios, a adorarlo y a entregarse a él...” (Eudes, 2016, pág. 67)

Visto 78 veces Modificado por última vez en Martes, 18 Diciembre 2018 00:04

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