Comunidad Formativa

Nuestra formación se basa en la oración, la escucha de la palabra de Dios, en la vivencia de los sacramentos. Convivimos en comunidad con otros hermanos, nuestra educación nos permite trabajar en la renovación de la Fe  de las personas y para que Cristo viva en el corazón de los hombres.

Esta formación debe favorecer la integración  del equilibrio humano y afectivo, la formación del criterio, el crecimiento de las virtudes morales, la práctica y el desarrollo, en espíritu de servicio, de las capacidades artísticas, de la expresión verbal, la sinceridad, la lealtad la justicia entre otras. Por eso la formación tanto inicial como permanente se centra en las siguientes dimensiones

Dimensión Humana

LDimensión Humanaa formación humana, es el fundamento de toda la formación sacerdotal; por eso se busca, en un clima de libertad responsable, acompañar procesos de formación que favorescan la integración y la unificación de la personalidad.


Dimensión Espiritual

Dimensión Espiritual

La formación en la vida espiritual empieza desde la entrada del joven al seminario o casa de formación y se continua durante toda su vida. El joven debe llenarse de una fe viva y una esperanza firme, inflamando su espíritu de fortaleza, de amor, y de templanza por medio de la oración.


Debe aprender a sacrificarse, contentándose con lo que tiene, desgastándose con alegría por el celo de las almas y sacrificándose él mismo por ellas, de forma que crezca mediante la oración, en el amor de Dios y del prójimo, en el cumplimiento diario de su deber (Decreto Ag Gentes N° 25).


Dimensión Intelectual

“La formación intelectual busca que los seminaristas obtengan una sólida competencia en los ámbitos filosófico y teológico, y una preparación cultural de carácter general, que les permita anunciar el mensaje evangélico de modo creíble y comprensible al hombre de hoy” (RFIS 116).

“Para un Eudista” formador de formadores, esta dimensión tiene un valor relevante.


Dimensión Apostólica

Dimensión Apostolica“ya que la finalidad del seminario es la de preparar a los seminarista para ser pastores a imagen de Cristo, la formación sacerdotal debe estar impregnada de un espíritu pastoral, que los haga capaces de sentir la misma compasión generosidad y amor por todos” (RFIS 119). Es indispensable una especial y ordenada formación apostólica, teórica y práctica.


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