La liturgia de la Palabra

La liturgia de la palabra de este vigésimo de este primer domingo del tiempo ordinario

Por: Jefry Alexander Andrade Martinez – Seminarista en Introductorio

La liturgia de la Palabra de este vigésimo primer domingo del tiempo ordinario, nos sitúa ante un problema muy inquietante, muy repetido en la Biblia: el problema del Reino de Dios esto es, la fe y la salvación.

El evangelio nos habla de la universalidad del Reino de Dios.

La idea central la podemos encontrar en el versículo 23 de San Lucas 13, dónde se le pregunta a Jesús: “¿Son pocos los que se salvan?”

Efectivamente, a nosotros nos gustaría recibir algún adelanto o tener alguna certeza de los que se van a salvar y de los que se van a perder. Jesús no responde a esta pregunta, porque quiere dejarnos claro que no hay seguridades para alcanzar el Reino de Dios, pero nos dice: “esforzaos” porque nos es fácil alcanzarlo.

Los judíos ya se creían salvos, los mejores… y es lo que objeta Jesús, el creer que, porque solo cumplimos leyes, tenemos derecho al Reino de Dios.

Es oportuno preguntarnos: ¿Cuáles serán nuestras seguridades? Puede ser el dinero o solo porque voy a misa creerme mejor que los demás, yo hago esto para recibir algo a cambio

¿De qué seguridades debemos despojarnos hoy?

Jesús, nos exige radicalidad, que implica luchar para no caer en las falsas seguridades, y en el compromiso que tenemos de ayudar al prójimo. El Reino de Dios no es de privilegiados sino de servidores. Para entrar en el Cielo no basta haber comido y bebido en la mesa de Cristo, sino haber cumplido el mandamiento del amor.

¿Qué significa entrar por la puerta estrecha?

Es exigente, requiere esfuerzo, implica compromiso, perseverancia, entregarse por completo por los hermanos. ¿Por qué no todos lo lograrán? Porque no es fácil, no hay privilegios para nadie, debemos salir de nuestras comodidades y trabajar porque ese Reino de Dios se haga realidad en nuestras vidas. Todos somos invitados a acoger este Proyecto de Salvación, pero Dios nos da la libertad para responderle o no.

Pidámosle al Señor que nos ayude a despojarnos de nuestras falsas seguridades y que seamos capaces de desprendernos para poder dar la vida por los hermanos. Amén.