DAR LA VIDA POR LA MISIÓN

 

Los Padres eudistas que vivieron el martirio el 2 y 3 de septiembre y que conmemoramos hoy son:  Francisco Luis Hébert, Francisco Lefranc, Pedro Pottier. Los tres murieron junto con un gran número de religiosos de otras comunidades como los jesuitas y franciscanos, son  mártires de la Revolución Francesa en los días 02 y 03 de septiembre del año 1972, por negarse a jurar la Constitución civil del clero, que ellos consideraban contraria a la fe, fueron beatificados en 1926 por el papa Pío XI.

 

El Padre Francisco Luis Hébert (1735-1792)

En octubre de 1782 fue elegido como coadjutor del superior general; era un hombre con  cualidades humanas muy notables y con una caridad preveniente e inagotable que le había atraído la confianza de muchos. Era superior de la casa de eudistas de París donde se alojaban otros sacerdotes diocesanos. Era el consejero del Rey Luis XVI. Aconsejó al rey a  consagrar por voto el reino de Francia al Corazón de Jesús. Fue beatificado por el Papa Pío XI en 1926.

 

El Padre Francisco  Lefranc (1739-1792)

Era el vicario general de Coutances y superior del seminario mayor de esta Diócesis. Se destacó por su lucha contra los masones y escribió varios libros en especial el que dedicó a revelar secretos de la Mosonería, publicado en 1971. Fue beatificado por el Papa Pío XI en 1926. 

El Padre  Pedro Claudio Pottier (1743-1972)

Desde 1775 había regentado el seminario mayor de Ruan y por tanto era considerado como uno de los personajes más influyentes del clero local. Firmó el juramento de la constitución civil del clero; pero se retractó públicamente reconvenido por su madre y sus alumnos. Predicó y escribió luego incansablemente en defensa de la Iglesia. Fue beatificado por el Papa Pío XI en 1926

La masacre de septiembre 

La historia de las horrorosas masacres del 2 y 3 de septiembre de 1792 ha sido contada, examinada y reexaminada, en todos sus detalles, con ojo crítico. Nos limitamos a rememorar aquí lo que se refiere específicamente a los mártires eudistas. 

La matanza comenzó cuando la banda de asesinos irrumpió en el jardín de los Carmelitas en el momento en que los sacerdotes detenidos, como pasaba cada día, eran autorizados a tomar el aire. La primera víctima que cayó fue el arzobispo de Arles, El Padre Hébert, dice un relato, fue al martirio, con los ojos bajos, calmado y sereno. Se dice también que el Padre Lefranc respondió a los que lo apuraban: “Déjenme, no es tiempo de hablar”. HIC CECIDERUNT se lee escrito en la entrada de la pequeña escalinata de la iglesia de los Carmelitas. Este lugar sagrado será siempre visitado con emoción por todos los eudistas.

En cuanto al Padre Pottier, se sabe sólo que murió el día siguiente, 3 de septiembre, en la masacre general de prisioneros de San Fermín, matanza marcada por actos de excepcional salvajismo sádico.

 

Espiritualidad Eudista:

San Juan Eudes concebía que:  “La cima, la perfección y culminación de la vida cristiana es el martirio. La gracia del martirio es el milagro más insigne que Dios realiza en los cristianos. Padecerlo es la ofrenda más sublime que ellos pueden hacerle a Dios. Es el favor más señalado que hace Jesucristo a los que ama: asemejarlos a él en su vida y en su muerte; hacerlos dignos de morir por él, como Cristo murió por su Padre y por ellos. En los mártires resplandece de preferencia el poder admirable de su divino amor y ante Dios son ellos los más egregios de todos los santos.” (San Juan Eudes, Vida y Reino).

 

FUENTES:

Web de los padres eudistas

Guillaume de Bertier de Sauvigny » Al servicio de la Iglesia. Los eudistas 1680-1791″, traducción p. Álvaro Torres.

 

 

COMPILACIÓN: 

Camilo Vila – Seminarista Eudista en la etapa Propedéutica