EVANGELIO DE LUCAS

octubre 11, 2019 Por admin

 Al acércanos a este maravilloso Evangelio,  encontramos un pequeño dialogo entre el Maestro y sus Apóstoles: ¿Cuál es fin de esta conversación? Se da en torno a la fe. Los apóstoles hacen una petición, «Auméntanos la fe.» los apóstoles querían dar respuesta a su vida; acerca de su firmeza, constancia y confianza, para tener plena seguridad de adherirse firmemente a Dios, para encontrar el significado de las enseñanzas dadas por Jesús.

Jesús da respuesta a cada una de las circunstancias y problemáticas de esa época; los mensajes de Jesús siempre eran para un determinado grupo o elite de personas concretas: dentro de ésta pericopa, los que toman la iniciativa son sus apóstoles. El Señor les responde en  una forma sencilla y comprensible para ellos; pero para el día de hoy al tratar de descubrirla, solo se puede observar con la mirada de Jesús, con los ojos de Jesús, con la luz de Jesús, en las palabras de Jesús; porque Jesús es quien ilumina el futuro definitivo del hombre con Dios; ¿de qué forma? dándose en la cruz.

La fe no se trata de cantidad, si no de calidad. De un simple grano de mostaza, surge un gran sicómoro, un gran árbol. Un árbol es útil, presta un servicio, acoge a muchos. Hoy como cristianos, es decir: Yo como árbol plantado, brindo sombra, refugio, protección a los que se acercan a mí; me entrego totalmente a mi comunidad, soy capaz de desprenderme de mi mismo para ir al alcance del mar donde se están ahogando mis hermanos, como el mar de la incredulidad, los desengaños, los afanes de la vida y los deseos del mundo.

Es decir que la FE es CREER, depende de nosotros tener una  fe firme, cimentada, tener claridad sobre las maravillas de Dios. En ocasiones me pregunto ¿porque la creación es tan perfecta? Pues mi respuesta con la Palabra de Dios es: Porque estoy firmemente seguro qué quien la creó, es alguien perfecto y supremo, la administra y la rige, lo tiene todo en orden desde lo sencillo hasta lo más complejo ejemplo, el orden del universo. Esto me lleva a tener una razón de fe. Tengamos esa plena confianza de ser buenos servidores para la humanidad; lo que nos hace falta, es tener FE. Debo de tener la certeza del ayudar desde cualquier circunstancia a mi sociedad. ¿En quién tengo puesto mi fe, desde ahí puedo servir a los demás? ¿Estoy cumpliendo con mi deber como siervo? O nos tocará utilizar las palabras del evangelio “Somos siervos inútiles”.

 

Reflexión por: José Leonicio Siboche, seminarista Eudista.